sábado, 28 de noviembre de 2015

JOSE ORDOÑEZ ARAUJO


Hijo del "Niño de la Palma",nació en Madrid el 12 de julio de 1935. El ambiente taurino que vivió en su familia desde niño le condujo muy pronto a tomar los engaños para irse curtiendo en el oficio de torero. Así, cuando cumplió los dieciocho años de edad ya había pisado cosos tan importantes como el de Barcelona, en donde hizo el paseíllo el día 9 de julio de 1953. Continuó probándose en varias novilladas durante toda aquella campaña, y ya en la temporada siguiente (concretamente, el día 23 de mayo de 1954), se enfundó la taleguilla para presentarse por vez primera en la plaza Monumental de Las Ventas (Madrid), donde compareció en compañía de los jóvenes novilleros Luis Díaz y "Rayito", para enfrentarse entre los tres con un encierro procedente de las dehesas de don Carlos Núñez. Estuvo espléndido aquella tarde el joven José Ordóñez Araujo, y recibió el galardón de dos orejas, una de cada uno de sus dos enemigos. 

La afición, esperanzada con este digno sucesor de "El Niño de Palma", se ilusionó ante la posibilidad de que el joven José pudiera alcanzar las cotas a las que rayaba ya el toreo de su genial hermano Antonio. Aprovechando este interés, José Ordóñez intervino en veintisiete novilladas desde el día de su presentación en Madrid hasta el 20 de septiembre de aquella temporada de 1954, fecha en la que se presentó en la plaza de toros de Valladolid decidido a alzarse con la borla de doctor en Tauromaquia. Para ello, contaba con el padrinazgo del mencionado Antonio, quien, bajo la atenta mirada del maestro madrileño Antonio Chenel Albadalejo ("Antoñete"), le cedió los trastos con los que había de trastear y estoquear a un toro negro perteneciente a la vacada de Villagodio, que atendía a la voz de Sultán. Por desgracia, José Ordóñez no llegó a colmar las expectativas que habían depositado en él los aficionados. A pesar de ello, el día 14 de mayo de 1956 volvió a comparecer ante la primera afición del mundo, dispuesto a confirmar en Madrid su pertenencia al escalafón superior de los matadores de toros. De nuevo Antonio Ordóñez ofició de padrino, e hizo las veces de testigo el diestro venezolano César Antonio Girón Díaz. El protagonista de aquella ceremonia confirmó su alternativa dando lidia y muerte a estoque al astado Famosillo, un morlaco berrendo que había pastado en las dehesas de doña Eusebia Galache. 

Aquella tarde, el diestro madrileño echó a perder su buen hacer con la muleta por culpa de sus reiterados fallos en el manejo del acero. El día 29 de septiembre de 1957, en el transcurso de la que Ortega y Gasset calificó como una de las corridas más completas que pudo presenciar en su larga vida de aficionado a los toros (El toreo puro, pág. 57), José Ordóñez Araujo fue gravemente herido por un astado perteneciente a la divisa de don Juan Pedro Domecq. El percance tuvo lugar en las arenas de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, donde se habían dado cita también el omnipresente Antonio Ordóñez, que cortó dos orejas (una de cada toro de su lote), y el diestro hispalense Rafael Ortega Gómez ("Gallito"), que fue premiado con los dos apéndices auriculares de su segundo enemigo. Tal vez a causa de esta grave cornada José Ordóñez perdió el sitio o parte de la afición que sentía. Lo cierto es que durante la campaña de 1958 sólo se enfundó la taleguilla en una ocasión (el día 11 de mayo, en la madrileña plaza de Vista Alegre), y que al poco tiempo anunció su retirada definitiva del ejercicio activo del toreo. Sin embargo, siguió ligado a la Fiesta a través de sus negocios taurinos.

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