sábado, 11 de noviembre de 2017

"SAGAÑON"



Cierto que el gran torero cordobés lleva el mismo alias que su padre, del que lo heredó; pero no es menos cierto que, de no haber intervenido Machaquito, el diestro cordobés no se apodaría Manolete, sino Sagañón, lo que hubiera sido horrible para traerle y llevarlo con ditirambo en letras de molde. Mucho trabajo costó a Cagancho imponer su mote, y la serie de inventivas con que se le quiso explicar... Que sí al padre le llamaban así porque cantando se parecía a un pájaro conocido por tal nombre que si era porque, cuando forjaba ganchos para pozos, hacia apócope del adverbio de cantidad el indicar a los compradores el precio que sí era porque... Pero nada de esto hace al caso; lo que queremos poner de relieve, al hacer referencia al apodo del famoso gitano—que algunos cronistas, por sensibilidad pituitaria, trataron de transformar prosódicamente para que fuese menos malsonante—, es cuánto habría tenido que luchar Manuel Rodríguez para hacer respetar el Sagañón y que no se lo lanzaran a la cara en una de esas tardes en que el público se le pone de uñas porque no da más que media docena de estatuarios y veinte naturales sin moverse. Mas contemos las circunstancias históricas por las que —en virtud de la ley de herencia tauromáquica—
  pudo librarse Manolete de cargar con alias tan feo.

Fue en 1898 cuando Rafael Gómez (que entonces se apodaba Gallito y que a la sazón no contaba más que quince años) puso un telegrama a Machaco invitándole a salir al tren en Córdoba, para formar con él pareja, por haberse disuelto la que con Revertito había constituido hasta entonces. Rafael González, que nunca pecó de hablador, estuvo aquel día de lo más elocuente: «Buenas tardes. ¿Está usté bueno? ¿La famlia buena? Usté es El Gallo, ¿verdad? Pues yo soy Machaquito». Se estrecharon, como dos hombres formales; las manos, y Gallito hizo a su futuro compañero los honores del vagón de tercera en que viajaban.

 —Y yo, ¿no podría ir con ustées?
—dijo a El Gallo un chiquillo de unos trece años, vestido con guayabera de dril, pantalón ajustado y gorrilla
—. Le arvierto a usté que yo banderilleo mu bien y soy mu valiente. ¿Verdá, Rafael? 
—añadió, solicitende, can una ansiosa mirada, de aprobación de su amiga 
—¿Y tú quién «íes?—le preguntó El Gallo. 
—Manué Rodriguez, er Sagañón. 
—¿Y qué eso ? 
—No lo sé; así me yaman. 

Pero Rafael no se prestaba a complacerle porque ya tenía completos los equipos. Tanto suplicó y lloró el chaval que, al fin, se compadeció de él y consintió en que les acompañase. Ya el tren en marcha. El Gallo volvió a preguntar al muchacho: 
—¿Cómo dices que te yaman? 
—Sagañón. 
—No me gusta pa el cartel Y tu apeyío es poco pa torero. Habría que ponerte otro mote... 
—Podríamos ponerle
—intervino Machaquito
—Manolete, como yaman a su podre... 
—Sí. señó: Manolete Eso sera mejó. 

Y así quedó convenido. Y al debutar en Valladolid, o los tres días de ocurrir esto, ya Manuel Rodríguez—padre del monstruo de la tauromaquia y tercero en su familia llamándose Manolete —, en vez de figurar con su apodo de Sagañón, lo hizo con el que ahora se pronuncia con admiración reverente en todas las tertulias y corrillos taurinos.

DIAGNOSTICO


Cuentan en los mentidero taurinos y a Rafael Garcia Escudero "Rafael Albaicin" se lo atribuyen que fue volteado y herido por un toro. Entre cuatro Io trasladaron a la enfermería, suponiendo que la lesión era de gravedad. En la barrera número 1 estaban tres o cuatro amigos íntimos del herido, los cuales llamaron a un monosabio, y dándole propina le encargaron que fuera a averiguar la importancia de la herida. Fue el hombre a cumplir el encargo, y penetró en la enfermería al mismo tiempo que exclamaba el médico, reconociendo al diestro: —No hay cuidado; es un ligero puntazo cerca del esófago. El mono volvió a salir satisfecho con el dictamen facultativo, y se dirigió a donde esperaban los amigos del herido.
—¿Qué hay,..
—Preguntó con entusiasmo uno de ellos. .
—¡Total ná!—contestó el mozo.
—Una corná en el sarcósfago.

UN CONSEJO


Se celebraba una corrida en la plaza de toros del Puerto de Santa Marla. Uno de los picadores era Jose Trigo "Lechero", al que hicieron montar sobre un jamelgo imposible, huesoso,derrengado y Ileno de alifafes, con la circunstancia de que el animalito debía saber latín y olla a los toros a media legua de distancia. Cuantos esfuerzos hicieron los monos para acercarlo A la fiera resultaron inútiles; el esqueleto, animado principiaba a recular,—como diría cualquier baturro,—y no paraba hasta que se lo impedía la barrera. Trigo hacia los imposibles: el publico brutal, que en todas partes. abunda, achacaba a trabajos y amaños del jinete lo que solo era resabios del caballo. Por fin, el animal pareció olvidar su vicio y fue derecho al toro; pero cuando este lba a meter la cabeza, el potro principio a retroceder sin que bastaran a detenerlo los estacazos furibundos de los monos. Dominando los mil ruidos de esta clase de espectáculos, grito un gañan, después de colocar sobre su boca las dos manos en forma de bocina,
—Camarada, amontese ustè al reves y Ilega usté de gorpe a San Bernardo...

ANCHO AL PRIMER TORO


Asi lo contaba Natalio Rivas Santiago, politico,Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, escritor (entre otros Toreros del Romanticismo: (Anecdotario taurino) (1947),La Escuela de Tauromaquia de Sevilla y otras curiosidades taurinas (1939) y abogado. Padre del arquitecto Pedro Rivas Ruiz.
"En 1914, con motivo de la feria de septiembre en Albacete, me trasladé a la capital de la Mancha con mi hijo Pedro, niño entonces de catorce años, que tuvo la ilusión de acompañarme para ver torear a nuestro amigo. Hospedados en la misma fonda que Juan, quiso ml chico satisfacer una curiosidad tnuy corriente: la de ver al torero vestirse de luces. Juan, encantado, accedio al deseo de mi muchacho y se vistió ante él. Yo estaba Presente La curiosidad de mi Pedro crecia con los detalles de la complicada ceremonia: pero cuando llegó al limite de su asombro fue en el momento en que le vio ceñirse la faja. Usted sabe que la faja, fuertemente sujeta por un extremo al talle del matador, es atirantada en toda su extensión por el otro en manos del mozo de espadas.El torero gira sobre si mismo, da unas vueltas veloces. y al cabo de ellas queda ceñido, preso y envarado en una seda más eficaz para el caso que el .acero mismo. Mi chico le contemplaba pasmado, sin comprender cómo podia respirar dentro de aquel cilicio, y mucho menos cómo podia correr en la brega de los loros. Juan le dijo entonces:
-Pues todo esto, Perico, se nos queda ancho a los toreros cuando sale el primer toro.
Lo sorprendente de esta afirmacion en labios de un torero tan bravo me hizo Intervenir: - ¿Lo dices en serio o en broma? - Lo digo con toda mi alma! El torero que le diga a usted que en su oficio no siente el miedo, le engaña. La gente dice que yo no lo conozco; y yo le digo, lisa y llanamente. que de camisa para dentro lucho con él y le puedo".
Asi desnudaba Juan Belmonte su alma valerosa ante, un niño de catorce años.

REBONZANITO Y LA MALA SUERTE.


Domingo Uriarte "Rebonzanito". -en su primera época- salia a la Plaza últimamente con el parietal Izquierdo resguardado por una placa de plata. recubierta de pelo, para proteger el temporal de dicho lado donde le faltaba gran cantidad de hueso a consecuencia de una cornada. Siendo novillero y toreando en Mondejar un novillo saltó al tendido y del tendido al callejon, la gente en su huida hizo caer a Rebonzanito con tan mala fortuna que se clavo una banderilla en el muslo, varios individuos tiraron de ella para quitarsela con tanta fuerza que al sacar el palo le partieron la femoral. Al dia siguiente a Rebonzanito le dieron los sagrados sacramentos, afortunadamente escapó de las garras de la parca y fallecio en Madrid el 26 de junio de 1971 a los 77 años.

ANTIS EN 1909






Sí esto que voy a referir hubiese sucedido años después de aquél de 1909, nada de particular tendría que. desde la idea hasta la «puesta en marcha», fuesen todo obra del propio Eugenio Noel escritor sobradamente conocido entre los viejos aficionados a la fiesta nacional. Para quienes no alcanzaron aquella época, se hace necesario decir que Noel dedicó una gran parte de su vida a defender, desde la tribuna y la letra impresa, la abolición de las corridas de toros, «provocando a veces sus Conferencias apasionadas controversias, que. en ocasiones, llegaron hasta producir disturbios locales (Eugenio Noel, seudónimo de Eugenio Muñoz Díaz, fue un novelista, ensayista y publicista español, que se significó como un enconado detractor de la tauromaquia y el «flamenquismo»). 

Asi, a primera vista, nada dice esta foto que sirve para ilustrar las lineas que siguen, y de no ser por el estandarte que se alza sobre el centro del grupo, en el que en grandes caracteres puede leerse COMISION ABOLICIONISTA, cabría suponer si estos señores acaban de salir de presenciar algún espectáculo matinal, o están viendo actuar a los bomberos en los trabajos de extinción de un incendio en la acera de enfrente. Pero aun cuando ambas suposiciones entran de lleno en el terreno de lo verosímil, ni salían de ninguna seda, ni frente a ellos las llamas había a efectuar el recorrido que se propusieron, optaron por retirarse a sus domicilios en busca del almuerzo, dejándonos como recuerdo de aquella mañana del domingo 18 de julio esta foto que tiene la fuerza de lo extraordinario, de lo inhabitual, por lo que bien merece figurar en el Museo Taurino. 

Aquella tarde, la Plaza de la Barceloneta casi se llenó de público para ver lidiar por Guerrerito y Gaona seis astados de Solis. Y el lleno hubiese sido toted de no encontrarse enfermo el Gallo y herido Machaquito. que eran los matadores contratados en un principio para despachar esta corrida, en la que. a poco de comenzar, apareció en uno de los tendidos de sombra un gran letrero en el que se decía: «¡Viva la fiesta nacional!». Elocuente respuesta —dijo un cronista—. que algunos aficionados daban a la abortada manifestación que los abolicionistas habían intentado aquella mañana. Dos meses antes, en día de trabajo y con tiempo muy inseguro, se había celebrado en el coso madrileño la tradicional corrida de Beneficencia que produjo un ingreso de más de ochenta mil pesetas para los pobres qué reciben asistencia diaria en estos hospitales de la capital de España.

sábado, 7 de octubre de 2017

LIBERALES,ABSOLUTISTAS Y OTRA SUERTE DE LIOS.


Cuando comenzó el toreo a ser un ejercicio retribuido, a constituir una profesión, estaba España en pleno dominio del absolutismo, y nadie trataba ni de discutir siquiera tal estrado, que entonces se consideraba dechado de perfección. Por otra parte, los que se dedicaban a la profesión taurina eran gentes del pueblo bajo, protegidas por los señores de las Maestranzas en su mayoría, y consideraban una profanación pensar otra cosa que no fuera la fiesta de toros, una vez que sus limitados conocimientos no les podían llevar a otros terrenos. La invasión francesa hirió la fibra patriótica del pueblo, y comenzó éste a mirar mal a los afrancesados. Ya hubo entonces un torero de alguna popularidad que huyó a Portugal, y de allí no regresó hasta que desapareció todo peligro de tener que divertir a los extranjeros fue éste el famoso Curro Guillen, a quien los partidarios del rey intruso quisieron dar más de un disgusto que él supo esquivar. Tras éste vinieron otros muchos, que bien puede denominárseles toreros políticos por lo macho que como tales se significaron. Antonio Ruiz (el Sombrerero) y Juan León fueron realista el primero y liberal el segundo en la época aquella en que cuando predominaban los unos eran perseguidos los otros, y el acomodaticio Fernando VII veía impasible las rabiosas luchas y se inclinaba del lado que más le convenía. Llevaron su pasión política y su atrevimiento aquellos diestros basta el extremo de salir un día en Sevilla, 13 de Junio de 1824, Juan León con vestido negro, y el Sombrerero con blanco, pues negros y blancos se llamaba a liberales y absolutistas respectivamente. La imprudencia pudo costar cara a Juan León, a quien los realistas persiguieron fuera de la plaza y en poco estuvo que no pagara a alto precios la osadía. Después de aquello, el Sombrerero en la plaza de Madrid, allá por el año 32, cuando había terminado para siempre el imperio de los realistas, toreó una tarde y puso de su parte todo lo que pudo para agradar; pero cuanto más afinaba en su trabajo mayor era la bronca de los que en años anteriores, por miedo a ser apaleados, callaban cuando el diestro entraba a matar y gritaba: «Así se mata a los picaros negros» 

Tan disgustado salió de aquella corrida, que marchó a La Granja a pedir a Fernando VII un castigo para los que tan duramente le habían tratado, y el castigo fue una real disposición prohibiendo que torease en Madrid el apasionado Juan Leòn.Por aquella época hubo un banderillero, José Vázquez (Muselina), quien en 1820 se puso a la cabeza del barrio del Perchel en Málaga, secundando el grito que dio Riego en las Cabezas de San Juan, y viéndose perseguido tuvo que emigrar a Inglaterra. Acudió a inscribirse en las listas de expatriados a quienes el gobierno inglés socorría según sus clases y categorías. Le preguntaron en qué sección se le incluía, y en vista de que casi todos se titulaban literatos, dijo sin titubear: «Como literato”. «Bien, pues firme usted aquí», le dijeron, y replicó sorprendido: «¿Pero es preciso saber escribir para ser literato?» 

Roque Miranda, matador de toros madrileño que tuvo grandes simpatías entre sus paisanos, se distinguió por ser liberal declarado, fue elegido sargento de la milicia nacional de caballería de Madrid, y dejó por entonces el toreo por considerar que no era compatible con su cargo. Por aquellos tiempos se hallaba de paso en Sevilla, con dirección a Cádiz, a donde iba a defender la libertad, amenazada por los llamados cien mil hijos de San Luis, y presenció una corrida de toros. El público se enteró de que Miranda estaba en la plaza y pidió que bajase a torear, lo que tuvo que hacer dejando la casaca y el morrión entre barreras. Clavo dos pares de banderillas, y de un buen volapié mato al toro, saltando rápidamente la barrera y recibiendo la ovación del público en el tendido entre los demás milicianos. Cuando en 1823 volvió a imperar el absolutismo, se tuvo que ocultar Miranda para evitar persecuciones de los blancos, y al poco tiempo se presentó de nuevo en público escudado en sus grandes simpatías. Al contrario que Miranda, Manuel Lucas Blanco, matador de toros valiente, hizo público alarde de sus ideas absolutistas, y fue voluntario en los escuadrones de caballería realista. Tuvo la desgracia de matar en riña al miliciano nacional Manuel Crespo de los Reyes, el año 1837, y murió en el patíbulo el 9 de Noviembre del mismo año. Quizá si no se hubiera significado como político, no habría sufrido "vergonzosa"muerte (considerada como tal en la epoca). Después de éstos, no hay ninguno que se signifique notoriamente hasta que vinieron las revueltas de mitad del siglo pasado, en las que algunos como el popular Fucheta y el picador Juan Álvarez (Chola) murieron el año 1856, en las afueras del Puente de Toledo el primero, y en la calle de Peligros el segundo, en lucha por las ideas liberales. Cuchares fue gran amigo de D. Juan Álvarez Mendizábal, y, por lo tanto, partidario de su política, aunque no quiso hacer de ello pública ostentación. Cuando vino la revolución del 68, el matador de toros asturiano José Antonio Suárez fue uno de los que contribuyeron personalmente al triunfo de la llamada Gloriosa, y expuso su vida en muchas ocasiones, al lado del popular Felipe Ducazcal (Felipe Ducazcal Lasheras -Madrid, 9 de julio de 1845 – 15 de octubre de 1891- fue un empresario, periodista y diputado a Cortes por Madrid (1888-1890).​ Propietario del teatro Felipe en los Jardines del Buen Retiro de Madrid.En 1868 imprimió clandestinamente las proclamas de la Junta Revolucionaria de Madrid. Durante el reinado de Amadeo I impulsó la Partida de la Porra, organización represiva compuesta en Madrid por unas treinta personas de carácter progresista que daba palizas y asesinaba a carlistas y moderados, perseguía a periodistas y disolvía reuniones de esas tendencias, así como asaltaba redacciones de periódicos conservadores). 

Después decae mucho el tipo del torero político, y sólo hay uno de verdadera acción, que es el célebre banderillero vascongado Antonio Pérez (Ostión), quien después de haber sido banderillero de toros desde 1871, el año 1873 se incorporó a los movilizados liberales y salió al campo a pelear contra los carlistas, en cuya patriótica tarea estuvo ocupado hasta que terminó la guerra civil. Lagartijo y Frascuelo tuvieron sus opiniones políticas, que el primero se cuidó mucho de no exteriorizar, al contrario de lo que hizo Salvador. Este, en los años que precedieron a la restauración borbónica, se declaró alfonsino y hasta fue oficial de milicianos, a las órdenes del duque de Sexto. Rafael simpatizaba con las ideas de Pi y Margall, pero no quiso hacer alarde público y fue amigo de hombres políticos tan defensores de la monarquía como Romero Robledo, al que algunas veces ayudó en las elecciones. 

Guerrita tampoco dijo esta opinión es mía, y vivió muy tranquilo con todos los hombres de todas las ideas.
Luis Mazzantini sí quiso siempre hacer constar su adhesión al trono, y en cuanto se retiró se sumó a las huestes liberales, y a éstas representa en el Municipio madrileño. En cambio, su hermano Tomás fue republicano convencido e intransigente. Antonio Fuentes hizo declaraciones republicanas en Zaragoza en un banquete que se dio en su honor el año 1903, aunque después, quizá por exigencias de la profesión, realizó actos de acatamiento a las personas reales. 

Enrique Vargas (Minuto), desde 1900 que se retiró hasta 1905 en que volvió a la profesión, figuró entre los liberales sevillanos. Vuelto a la vida activa, quiso seguir en los trabajos de muñidor electoral, y a poco le costó un disgusto, por lo que se cortó la coleta política. 

Fotos: Rigores, Mazzantini y Minuto.

jueves, 3 de agosto de 2017

ELÍAS ÁLVAREZ PELAYO


Nació en el granadino barrio de San Matías el 31 de julio de 1913 se hizo bachiller y llevaba la contabilidad en la fábrica de estuches para azúcar propiedad de su padre,el novillero "Tabernito" en Granada. En su pueblo apareció, de becerrero, el 7 de julio de 1929 y ascendió a novillero el 5 de octubre. Toreó 23 novilladas en 1930, y en una de ellas el 12 de octubre en Granada, ganó la medalla de la Virgen de las Angustias, alternando con Miguel Morilla (Atarfeño), Manuel Zarzo (Perete) y Paco Rodríguez, en la muerte de ocho salamanquinos, de Coquilla, de Francisco Sánchez.

Once novilladas despachó en 1931 y perdió ocho por dos percances graves: uno en Valencia, el 15 de marzo, siendo la res sevillana, de Antonio Flores Tassara, y el otro en Granada, el 10 de mayo y también sevillana de los hijos de Pérez de la Concha. Pocos días después fijó su residencia con los suyos, en Madrid. Allí fue su primera novillada y primera del año 1932, el domingo, 6 de marzo, con este cartel: Rafael Moreno, de Valencia; Félix Rodríguez II, de Fuentesaúco, él y cinco de Salvador y Francisco Garrido, de 1a Carolina (Jaén) y uno de Florentino Sotomayor, de Córdoba. 

Al matar Elías, después de haberle toreado con la muleta con positivo valor, pinchó con el estoque en una banderilla, lo que determinó que el novillo,tercero de los Garrido, "Galápago", 56 negro entrepelado, bragado y alto de astas lo empitonase contra las tablas y le infiriese una extensa cornada en el vientre , causándole una herida, en la región pubiana, hacia arriba, que rompió las aponeurosis del oblicuo mayor y tendón conjunto, penetrante en la cavidad abdominal y perforadora del ciego, pronóstico gravísimo.Curado en la enfermería de la plaza, fue trasladado al Sanatorio de Toreros, donde, asistido por los doctores Segovia y Castillo, donde aguantó a fuerza de inyecciones de suero y aceite alcanforado. A los tres días de haber sido cogido se agravó de una manera alarmante, y fueron llamados su padre y abuelo, que rápidamente acudieron al lado del desgraciado torero, que en la madrugada del día 17 entró en período agónico, falleciendo poco después. El cadáver, por orden del juez de guardia, fué llevado al Depósito Judicial, donde le practicó la autopsia el doctor Navarro. Al infortunado novillero se le había presentado una septicemia, y tras ella una infección cardíaca, que fué inútil combatir, falleció  once días después de la cogida a los 19 años de edad.


martes, 11 de julio de 2017

LA "VIEJA" ANTITAURINA DE BELMONTE Y EL GALLO



"En Cuba están prohibidas las corridas de toros y, aunque hay allí millares de españoles que rabian por ver torear, el Gobierno, dócil a las excitaciones de la Sociedad Protectora de Animales,persigue inflexiblemente cualquier intento de infracción. Cerca de La Habana hay una placita de toros que se utiliza para encerrar el ganado que llevan al matadero, y en algunas ocasiones se ha intentado por los aficionados españoles lidiar allí clandestinamente algunos novillotes de media sangre; pero había en La Habana una vieja dama, benemérita presidenta de la Sociedad Protectora de Animales,que andaba siempre con cien ojos para impedir que en la isla de Cuba pudiera verse la barbarie de una corrida de toros mientras ella alentase.
A mí me perseguía la vieja implacablemente. Desde el momento en que se enteraba de mi llegada a Cuba por las listas de pasajeros que publicaban las compañías de navegación, se ponía en campaña, y sus sabuesos no me dejaban ni a sol ni a sombra, frustrando todos los intentos de los aficionados cubanos para que yo torease." Del Libro Juan Belmonte Matador de toros de Manuel Chaves Nogales. 

"¿Qué otros hechos pintorescos recuerda usted de sus andanzas por América? —¡Hombre! Muchas cosas buenas y muchas cosas tristes. Voy a contarle algunas. El año 26 me ofresieron en La Habana la exclusiva de todos los negosios taurinos que se pudieran haser en la isla de Cuba. Si aquello llega a salir bien, a estas horas estoy yo forrao de billetes y más rico que Romanones. Pero no tuve suerte. Cuando ya estaba todo a punto y habían llegado de Méjico unos toros de Piedras Negras, con más coraje que el Gran Capitán y unas intensiones más negras que las piedras, salió gritando una señora de esas que llevan gafas y las llaman de la Sosiedá Protectora de Animales—¡y a los toreros que nos parta un rayo!—y se lió a dar chillíos hasta que consiguió, la muy sufragista, que se suspendieran las corrías. Después se dio un golpe de Estado rovolusionario—¡Señó! ¿No estaba yo en Cuba?—, y la buena señora, que debía de tené mucha mano con el nuevo Gobierno, consiguió que se suspendieran definitivamente. ¿Usté ha visto en su vida algo paresío? Pero, señó, si es lo que yo digo: ¿Qué tendrán que hasé las mujeres en er mundo fuera de guisa y de coserle los carsetines a su marío?" Entrevista a Rafael Gòmez "El Gallo" en "Mundo Gráfico"

¿Quien era esta mujer? Jeannette Ryder (1869-1931) , filántropa norteamericana que vivió y murió en la capital cubana, es parte de una leyenda de amor y cuidado hacia los canes que se remonta a principios del siglo XX. Dedicó gran parte de su existencia a proteger a los animales (caballos, toros, gatos, aves) y, en especial, a los perros callejeros que deambulaban por la entonces Habana colonial.
Aunque muchos la creían loca, fundó el primer Hospicio para Animales en la Isla. Su trabajo constante hizo que quienes la ofendían, comenzaran a respetarla, y así fue ganando la admiración y el respaldo de muchas personas junto con las que creó, en 1906, la Sociedad Protectora de Niños, Animales y Plantas, también conocida como el “Bando de Piedad”. 

Tuvo un final de leyenda: cuentan que luego de ser enterrada en el Cementerio de Colón, su perro Rinti, que la acompañó toda la vida, se echó al lado de la tumba y se rehusó abandonarla, sin comer ni beber nada hasta que murió pocos días después. Hoy, ambos descansan en la llamada “Tumba de la Lealtad“, estructurada por una escultura de Jannette, junto a la de su leal compañero. 

Su labor trascendió y se le recuerda el segundo domingo de cada mes de abril, fecha en que se celebra el Día del Perro Cubano y el Campeonato Internacional de Belleza Canina.

martes, 23 de mayo de 2017

JUAN SOLIS “CANTILLANA”






Matador de novillos nacido en Cantillana (Sevilla).En los primeros años del siglo XX empezó a frecuentar tientas y capeas pueblerinas de su región, presentándose en la plaza de Carabanchel (Madrid) el 5 de Octubre de 1908, día en que alternó con Infante y Lorenzo Martin (Martinito) en la muerte de reses de la vacada de Muriel. En Sevilla no se presentó hasta el 19 de Junio de 1910, siendo el ganado de D. Anastasio Martín, para él, Machaquito de Sevilla y José Cabrera. En la misma plaza toreó otra corrida poco después, no volviendo a hacerlo desde entonces hasta el año 1914. En vista de que no conseguía interesar a los públicos como estoqueador, alguien atraído por propaganda espectacular lo anuncio como banderillero con las manos atadas. De esta manera volvió a presentarse en Carabanchel y como había ocurrido la primera vez, su trabajo no gustó. Cantillana no era torpe en el manejo de los instrumentos de la lidia, pero le faltaba valor en todas las suertes.

sábado, 20 de mayo de 2017

SALVADOR SOLER "NEGRETE"


Nacio en Murcia en 1882,Novillero. Después de torear por su tierra natal, actuó en unas cuantas novilladas de Carabanchel durante el 1904. El 17 de diciembre de 1905 hace su presentación en Madrid, alternando con Punteret,, Castilla y Carbonero. El público quedó contento de su labor. Siguió trabajando muicho en Murcia y las plazas de su provincia. y Cada vez demostraba más conocimientos y valía. Una enfermedad lo llevó a la sepultura el 11 de noviembre de 1910. Salvador Soler era valiente, y quizá, de no haber tenido un fin tan temprano, hubiera sido un buen torero. 


martes, 16 de mayo de 2017

JOSE MARIA CALDERON




En sus inicios como novillero y como matador de toros, la figura de José María Calderón fue de gran importancia en su vida taurina y personal. Belmonte explicó que ante su deseo de ser torero, su padre le pidió consejo a Calderón que había sido banderillero de Antonio Montes y cómo el aplomo de Calderón contrarrestaba con su inseguridad, timidez y la convicción que tenía de que no sería nunca capaz de triunfar en el toreo Belmonte expresó que el papel de Calderón fue muy importante, pues creó ambiente taurino y curiosidad ante la gente ya que manifestaba públicamente que Belmonte era un fenómeno de la Tauromaquia. Calderón actuaba como lo que actualmente se considera un apoderado. La personalidad de Calderón aportaba seguridad a las posibilidades de Belmonte. 


La vida es lo más parecido a una novela, cuando más tenso está el nudo, alguien llama a la puerta: es José María Calderón —vivía en la misma calle Pureza—, aquel hombre de luto que lleva el féretro de Antonio Montes, su maestro, por una Triana en lágrimas: «Fachendoso, guapetón y sentencioso con toda la prestancia del viejo torero y todas las marrullerías», en el flash de Chaves Nogales. Calderón, desde la muerte de Montes, no encuentra acomodo en ninguna cuadrilla. Se ayuda a subsistir a la perra vida de la venta a a comisión de barriles de aceitunas, del tráfico de los cortes de traje de pura seda de Gibraltar o la marca de algún vino de buena solera. El escritor López Pinillos en plena furia belmontina —año 1914— apunta en el Heraldo de Madrid: 

¡Mátame, asesino; mátame!
Calderón y el mozo de espadas, asustados, intentaban arrancarme de allí. Hay una fotografía que reproduce fielmente la escena. El mozo de espadas me tiene cogido por un brazo y Calderón tira de mí agarrándome por el cogote, mientras yo sigo de rodillas debatiéndome entre los largos pitones del toro, que, la verdad, no me mató porque no quiso.

Calderón es parte esencialísima en la vida torera del fenómeno. No vendió ningún burro —como Antonio Conde— por auxiliar a su amigo; pero por defenderle cuando era un desconocido, por anunciar al Mesías de la Tauromaquia, cuando nadie lo esperaba, expuso su crédito de banderillero de cartel, de peón excelente de cuadrilla formal. Desde principio a fin, José María Calderón veia los días y las noches al lado de su torero del alma, un ejemplo de fidelidad.
Con la preocupación en el rostro José Maria Calderón,vestido de luces, ayuda a trasladar a su pupilo y protegido Juan Belmonte de la enfermeria de la Real Maestranza a su domicilio en Triana

viernes, 12 de mayo de 2017

RAFAEL ORDOÑEZ AGUILERA “RAFAELETE”


Matador de novillos y posteriormente banderillero, nacido en Ronda en 1906. Sin duda movido por el ejemplo de su hermano Cayetano (el niño de la Palma) torea hacia 1926 en varias plazas de Andalucía, ya retirado falleció en Madrid el 3 de junio de 1962.

JOSE CISTERNA COLORADO (PEPE CISTERNA)



Matador de novillos nacido en Madrid el 26 de junio de 1936. Sus primeros pasos en la profesión los da en 1952 en cuyo mes de agosto actúa por primera vez vestido de luces en la plaza de Riaza. Durante dos años interviene en corridas económicas, haciéndolo ya con picadores en la plaza de Bélmez el 08 de septiembre de 1954 despachando novillos de Moreno Santamaría con Antonio Vázquez y Mario Carrión. El 10 de julio de 1955 actúa en Vista-alegre (Carabanchel), en compañía de Alejandro Valiente y Francisco Pita y novillos de Luis Ramos Paul. En 1956 previa una salida el día 20 de mayo en la plaza de Carabanchel, se presenta en la Monumental de Las Ventas, el 12 de agosto con Curro Lara y Antonio Palacios con reses de Juan Muriel. Su primer enemigo le hirió de consideración en la ingle izquierda. Continua actuando durante los años de 1957 y 1958, aunque en dichas temporadas, como lo fue en las anteriores, su actividad fue casi imperceptible.

jueves, 11 de mayo de 2017

FRANCISCO CHECA


Matador de novillos, nacido en Antequera (Málaga). Se presentó en los ruedos d año 1915 toreando en Málaga el 29 de agosto de dicho año, siendo esta la cuarta vez que lucía el traje de luces. Estoqueó dos noviIIos magníficamente, oscureciendo la labor de Antonio Calvache y Copao, que alternaban con él. Por ello le dieron las orejas de sus bichos, siendo sacado en hombros. Desde entonces se debió creer Checa que tenía conquistada a la afición, decayendo considerablemente su papel en cada nueva actuación.

MARIANO CARRATO BAQUEDANO






Novillero y banderillero, nacido en Zaragoza, el 4 de agosto de 1893. Tuvo tus oficios de colchonero y esterero y alternaba sus trabajas diarios con escapadas a las capeas. En 1912 viste el traje de luces en Alagón, Zaragoza, y hasta la temporada de 1917 va por las plazas de provincias aprendiendo y haciendo grandes adelantos y el ruedo que más frecuenta es el de su ciudad natal. En 1917 torea algunas corridas con el matador Francisco Martín Vázquez, y en 1918 va con Antonio Márquez en sus comienzos de novillero. Desde entonces figura en las cuadrillas de Victoriano Roger (Valencia II) en 1919. Diego Mazquiarán (Fortuna) en 1920, Manuel Jiménez “Chicuelo” en 1921 y 1922, Nicanor Villalta en 1924, 1925, 1926 y 1927; Francisco Vega de los Reyes (Gitanillo de Triana) en 1928, 1929, 1930y 1931, hasta su muerte. y en la de José Mejías (Bienvenida) en 1932, en la que continua al comenzar 1936.El 4 de julio de 1920 intenta ser matador y la tentativa le resulta mal. 



En las novilladas de feria del Pilar de 1922 y 1923, en Zaragoza también, insiste en sus propósitos y en este último año es alcanzado por un novillo que le produce una intensa conmoción cerebral. En 1924, apaciguados con el accidente sus deseos de ser espada, sigue trabajando como banderillero. Hace varias excursiones por América: una en Lima con “Chicuelo”, dos con Villalta a Lima y México, una a México con “Gitanillo de Triana” y una a Lima con “Saleri II” Mariano Carrato fue un banderillero y peón de brega excelente.

ADOLFO CORNEJO MOOLLOR



Matador de novillos, nacido en Valdepeñas el 5 de julio de 1854. Muy joven aun, contando dieciséis años, se dedicó correr por pueblos y villas en plan de torerillo. En su pueblo se presentó el 25 de mayo de 1911, con ganado de Flores, de Albacete, alternando con Francisco Ruiz (Chicuelo) y José Vázquez. Gustó aquel día y por eso le pusieron en otras varias corridas, en todas las cuales alcanzó aplausos. En Alcázar de San Juan sufrió una cogida el 4 de abril de 1915, toreando cm Manolete II. Después de haber participarlo en diversas novilladas de pueblos manchegos y castellanos, se presentó en Madrid el 4 de septiembre de 1919, en corrida nocturna. El ganado era de García Lama, siendo los encargados de pasaportarlos Madriles, Soladorcito y Esteban Salazar además de Adolfo Cornejo de. Éste se mostró bueno con la muleta en el torete que le correspondió en esta suerte; al llegar a matar no estuvo afortunado, estropeando completamente lo ganado en las partes anteriores de La lidia. Después de esto no se sabe de otras actuaciones en plazas de mediana categoría.

miércoles, 10 de mayo de 2017

GALO MAURO



Matador de novillos, nacido en Lequeitio, Vizcaya, hermano del también novillero Luis Mauro. Se presentó en el 17 de julio de 1910 en Tetuán de las Victorias (Madrid), como segundo espada de una cuadrilla de niños toreros madrileños. Galo Mauro toreó pocas corridas más, desapareciendo pronto de los escenarios taurinos.

JOAQUÍN CALERO VERDEJO “CALERITO”



Matador de toros nacido en Zaragoza el 19 de julio de 1876. Aficionado a los toros desde pequeño, acudió a las capeas temprano, y a los catorce años actuó corno banderillero en su ciudad natal en una corrida a beneficio de Juan Ruiz (Lagartija). Siguió banderilleando durante algún tiempo sin cuadrilla fija, y en 1895, por aspirar a más, se hizo novillero. En Zaragoza y provincias pronto logró hacerse popular. El 25 de julio de 1898 demostró en la plaza zaragozana su gran valentía e inteligencia estoqueando una vaca de la ganadería de Gota, llamada Matea por haber dado muerte en la dehesa a un pastor del mismo nombre en masculino; la tal fiera había sido placeada por innumerables capeas; no dejaba pantalón sano y habla herido a muchos aficionados y muerto a varios. Joaquín acabó con la vaca filosofa de usos cuantos estoconazos, y los espectadores le silbaron, más por haberles privado del gracioso y brutal espectáculo de ver a los aspirantes a toreros volar sin alas y con vaca, lanzados por los maliciosos cuernos de la .halen, que por la ruda manera de acabarla. 

El 13 de agosto de 1899 hizo su presentación en Madrid, lidiando novillos de Palha en unión de Campitos, Cantaritos, Suarito, aransaito y García Mariscal. No pudo estoquear el novillo que le correspondía por suspenderse la corrida a consecuencia de la lluvia. En Carabanchel sufrió aquel mismo año una grave cogida. Desde entonces es uno de los novilleros más solicitados por las empresas de las plazas más importantes, toreando alrededor de treinta corridas cada año. El 7 de agosto de 1902 volvió a pisar el ruedo madrileño, estoqueando reses de Palha en unión de Segurita y Mazzantinito. El 14 de marzo de 1903 sufre en el mismo coso una cornada grave de un novillo de don Luis Patricio (de Portugal). Sin decidirse a tomar la alternativa, en tamo que otros que habían comenzado después que él se apresuraban a doctorarse llegó a la temporada de 1908, en que se distinguió en la lidia de miuras, y en Zaragoza sobre todo, donde una tarde resultaron cogidos muchos toreros e él salió ileso y se mostró heroico. Gastado de novillero, se decidió por fin a tomar la alternativa —al parecer en Madridejos hubo una cesión de trastos en 1905 a la que no dio importancia—; el 14 de octubre de 1910 le doctoró en Zaragoza Vicente Pastor. Pecó de retrasado como otros de ligeros. 



Ya se le vela con poco interés y como a torero pasado. Toreó apenas como matador de toros; las empresas y los públicos no lo atendían. Al finalizar la temporada de 1911 marchó a América sufriendo una cornada grave en Caracas (Venezuela) el 25 de noviembre. El 16 de mayo de 1912 un toro de Cándido Díaz le dio un puntazo en el escroto y una cornada en la axila en Tafalla. Torear poco y ser muy cogido es un mal camino. Amenguados a fuerza de cornadas sus arrestos, rico en experiencia y conocimiento de las reses, se empobreció en contratas, y al fin dejó de torear, después de renunciar a la alternativa, volver a novillero para ver si se le solicitaba más y no conseguir verse menos olvidado. Joaquín Calero Verdejo ha sido un matador valiente y aceptable, pero poco afortunado. Hubo pocos toreros iguales a él poniendo banderillas en silla, suerte que ejecutaba con una serenidad, perfección y precisión ejemplares. El 8 de agosto de 1903 puso un soberbio par al quiebro en la plaza de Madrid, que los críticos calificaron de único y formidable, hablándose largo tiempo del caso. En 1932 residía en Zaragoza.